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Alguna vez, me encontrarás?
8 月 8 日
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“13 de junio de 2009, 18.21
Subject: se complicó Resulta que el jueves a la noche empecé con unos dolores abdominales imposibles, y pensé que me iba a morir. Tomé una sopita de arroz y me fui a la cama. No podía dormir, todo empeoraba, me angustié y me asusté mucho... Llamé a Emergencias y riesgo de vida de OSDE e inmediatamente me internaron en el Fleming, detectaron todo tipo de quilombos y complicaciones severas, y me obligaron a quedarme internado hasta el lunes 15. De hecho hoy, sábado, estoy internado. Quieren que esté aquí controladísimo para empezar la próxima quimioterapia en perfecto estado. Me hicieron una batería de análisis ooootra vez: cultivos, sangre, placas, pruebas de coagulación, etc., etc. Lo que no podían entender era por qué no bajaba ese dolor abdominal muy, muy agresivo, con el cual sentía que el abdomen entero me iba a explotar. Se resolvió hacerme una tomografía computada con líquido de contraste y ahí vieron que el hígado estaba híper distendido y se apretaba contra los pulmones. Los tratamientos son muy agresivos y deformaron los órganos y los desplazaron. Yo era un grito, lloraba, Javier estaba impotente y pasamos una noche de mierrrda. A la mañana siguiente vino el doctor Chacón a la habitación y nos dijo que había que empezar a recomponer el desorden provocado por la quimio inmediatamente pero que había una muy buena noticia: el tumor estaba remitiendo!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Nos pusimos felices. De ahora en adelante ahora se trata de ir atajando pollitos a medida que los problemas de los efectos colaterales vayan surgiendo pero ya está, el tumor reaccionó!!!!!!!!!!!! Todo sufrimiento a partir de ahora valdrá la pena. Me pone muy contento compartir esta noticia con ustedes y los quiero!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! Ahora será un día a día con sus complicaciones pero acompañado de un notición hermoso........ Sé que gran parte de esto se los debo a sus fuerzas y deseos... Estoy lagrimeando... adiós...” Una enfermedad es, también, una tragedia cotidiana, llena de pequeñas noticias. Peña había elegido esta forma para comunicarla: hace poco más de un mes comenzó a circular entre un grupo de amigos una especie de parte diario de su vuelta a la quimioterapia en medio de la embestida de un nuevo cáncer, esta vez de hígado y fatal. Su primer “parte de batalla” me causó gracia y un poco de estupor. Después, los entendí, aunque: ¿cómo alguien puede volverse práctico frente a la muerte? Lo de los “partes” era la solución frente a un brazo enyesado: se transmite una gacetilla a los amigos y se evita repetir una y otra vez la misma idiota anécdota. Esta fue la primera vez en la que Fernando pensó que iba a salir, que podría hacerlo, que iba a ganar. Antes, en cada uno de los precipicios que pudo saltar, se dio por muerto. Puta casualidad de mierda. Puto mal chiste. Hace dos o tres domingos pasamos la tarde en su casa del Bajo San Isidro, a la vuelta de lo de Andrea y Bárbara. Comimos pastelitos y jugamos con los perros. Hablamos boludeces, como sucede en cualquier familia los domingos. Le costaba incorporarse. La casa estaba luminosa. Quedamos en ir a José Ignacio. Las fechas comenzaron a dividirse en antes y después de la quimio. Quedé en enviarle en esos días una vieja entrevista que habíamos hecho en septiembre de 2001, frente a uno de aquellos precipicios cuando todos lo daban por muerto inminente. Fernando quería filmar un reality de su cáncer. Veía casi todas las noches Después de todo y la llamaba a Sara a cada rato para hacerle algún comentario sobre lo que estaba saliendo al aire. Peña no era neutral. Era un artista: un desequilibrado, un bello, un rencoroso, un cándido, un hombre. El hacía todo eso para que lo quisiéramos y, quizá, nosotros lo queríamos por sus debilidades y no por su virtudes: por posesivo, por cabrón, por ególatra, por niño solemne, por puto del orto. Y al final, se murió. Y al final, el chico del colegio inglés que se la chupaba a los profesores se murió. El comisario de a bordo que le tenía miedo a los aviones se murió. El tipo que quería ser libre se murió, aunque pudo dejarnos encima esa incomodidad de la verdad y la belleza. Que Peña siga jugando en paz, sin dolor. Por toda la eternidad.
6 月 26 日
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